DAMAGES
1. Una clave -como tantas otras veces- está en los títulos de crédito. Los rascacielos de la ciudad de Nueva York, fríamente retratados entre el gris y el azul hielo; estatuas que representan a la Justicia; y dos mujeres de diferentes generaciones reflejadas en un espejo roto. Damages (2007) sitúa la relación entre las abogadas Patty Hewes (Glenn Close) y Ellen Parsons (Rose Byrne) en la esfera más elevada del poder judicial estadounidense. El gabinete donde trabajan representa a los trabajadores perjudicados por el cierre de una empresa del millonario Arthur Frobisher (Ted Danson), de cuyos trapos sucios se ocupa Ray Fiske (Zeljko Ivanek), capaz de enfrentarse cara a cara a la célebre y terrible Patty Hewes. Ese conflicto, pese a su relevancia en el plano narrativo «legal» de la serie, es secundario. La auténtica tensión une a las dos mujeres -maestra y discípula, todopoderosa y protegida- en un segundo plano narrativo que, al cabo, se convierte en el principal: el thriller.
2. El tema de Damages lo ha planteado casi coetáneamente El diablo viste de Prada (David Frankel, 2006), donde Maryl Streep encarna a la editora de la revista de moda más influyente de Manhattan y Anne Hathaway es una becaria con ganas de comerse el mundo. La misma relación puer senex femenino marca la trama de la teleserie. Al contrario que en Eva al desnudo (Mankiewicz, 1950), encontramos en el largometraje y en la serie a una joven ambiciosa pero inocente, de modo que el relato es de formación. Y de perversión. El flashforward constante confirma que la malformación de la chica ha sido consumada. Sabemos que su novio va a morir. Sabemos que va a estar en prisión. Sabemos que va a ser manipulada y traicionada por las personas en quienes confió. La historia se fragmenta. La ambigüedad moral de los personajes se baraja como en una partida de póquer. Todos llevan máscara. Lo profesional y lo familiar se entremezclan. El énfasis en la Estatua de la Libertad (parte de la mascarada) apunta hacia el Sueño Americano, esa otra muñeca rusa con la que juegan todas las grandes teleseries norteamericanas.
Mención aparte merece, precisamente, el ejemplo más claro de ese polimorfo Sueño: Ted Danson, que consigue borrar de un plumazo, con una actuación impecable, su estereotipación como barman de Cheers. A la manera de Tarantino, los cerebros de Damages, los hermanos Kessler (formados en Los Soprano), reinventan a un actor. Como Tony Soprano, Frobisher circula de un lado para otro de la ciudad en su vehículo todoterreno, con su sexualidad y su temperamento desbordados, siempre al borde tanto de la crisis familiar como del comportamiento patético.
3. Tres son los espacios más importantes de la ficción televisiva norteamericana del cambio de siglo: la comisaría (Canción triste de Hill Street, Corrupción en Miami, C.S.I., Dexter), el tribunal (La ley de Los Ángeles, Ally McBeal, Shark) y el hospital (Urgencias, House, Anatomía de Grey). Tres lugares claramente vinculados con prácticas de control social: vigilar y castigar. No es casual que los tres aparezcan de un modo u otro en Los Soprano, en su ambición de retratar los ejes de rotación de la sociedad norteamericana. Tampoco es casual que ni la comisaría, ni el hospital ni el tribunal aparezcan en Damages. Efectivamente: en la teleserie no se escenifican los juicios en tribunales de justicia. La cámara casi siempre se queda a las puertas del tribunal. Los juicios tienen lugar en la nebulosa de la elipsis. Por primera vez una gran serie de televisión protagonizada por abogados pone las cartas sobre la mesa: la justicia se dictamina, se pacta o se atropella en los despachos de abogados, en las reuniones con los fiscales, en las llamadas telefónicas, incluso en los encuentros off the record. En Damages son mucho más importantes las conversaciones que los personajes de Glenn Close y Zeljko Ivanek mantienen en el parque adonde llevan a pasear a sus perros que las vistas a las que el espectador no tiene acceso.
4. La otra clave -como tantas otras veces- está en el póster promocional. En él se ve la cabeza de Ellen Parsons agrietada: por la fractura asoma la figura de Patty Hewes. La mascarada estaba anunciada. Superada la fase de formación (y de perversión), es seguro que el duelo subirá de voltaje en la próxima temporada, de igual a igual.
La primera temporada de «Daños y perjuicios (Damages)» se emite en Canal + los martes a las 21:30 horas.
7 comentarios so far
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No he visto la serie pero tienes razón, Jordi: comisarías, tribunales y hospitales.
Glenn Close, si no me equivoco fue la capitana de Vic Mackey.
Sitios de control y vigilancia que déu n’hi do (House me parece un gran médico, [con voz de Rafaella Carrá] si fuera detective sería Serpico)
No veo mucha tele (parece un tópico), menos desde que quitamos Imagenio. No sé qué tal los Soprano. Tengo la teoría, aunque desconozco el motivo, de que las representaciones de la mafia, si bien pueden llegar a actos extremos, se mueven dentro de un código inexistente o de la inútil hoja de reclamaciones en las comisarías-hospitales-juzgados.[El, digamos, destino, se deja en manos de otro en estos sitios. ¿Te imaginas una serie: La capilla? Vigilancia + destino en mis manos]
Pienso en Scorsese y Kitano.
O en Boston Legal: Spader y Shatner reciben todas las críticas -como si fueran mafiosos- del resto. El resto, pura mafia sin dirección.
By wilco on 06.07.08 1:25
Wilco: tienes que ver Los Soprano.
Todo el mundo debería hacerlo.
By jordicarrion on 06.09.08 9:32
Intentaré verla.
Te comento Australia cuando lo acabe, Jordi.
Tampoco sabía lo de Austrialia.
Me gusta la (más que) imagen mar-surfistas/roca-anotando/cementerio-jardineros
Las malas hierbas: el mal olvido
Descomponiendo las capas que han sedimentado sobre la realidad.
Conocí a una pareja de Tasmania, llego a adivinar el futuro y les pregunto cosas. Claro que, si llego a adivinar el futuro primero aprendo inglés.
Un abrazo
By wilco on 06.10.08 5:49
Hola Jorge:
Todo el mundo debería ver (también)THe Wire.
Sobre Tasmania, el inglés o el viaje te hablo más arriba. Un saludo.
By carlos maiques on 06.10.08 16:55
Llevo cinco capítulos de The Wire y no me está convenciendo del todo… ¿Por qué todo el mundo la recomienda?
By Jordi C. on 06.11.08 13:28
Ni idea, no la he visto. Los capítulos de Nip/Tuck que emite TV3, justo los que emite, esos sí. Ahora, no sé si los vi en TV3 o dónde o cuándo o porqué Starsknip y Thuck no salen de la sala de operaciones un momento. Su Ford Torino está mal aparcado. No puedo salir. Dos horas dando al claxón. Ya está bien. Que llamo a la grua. A Denny Grua.
By wilco on 06.11.08 20:32
Un poco tarde para responderte a la pregunta, Jordi, pero lo intento:
No comparto la división arbitraria de Rodrigo Fresán entre “realista” o “real”, cuando clasifica a los Soprano entre las primeras y The Wire como lo segundo. Si no me equivoco esto aparece en la reseña que escribe para Divisadero en ABCD. Personalmente me gusta el tratamiento de los guiones y personajes. Al igual que los Soprano, se trata de una historia de largo aliento y grandes arcos narrativos que encuentro muy fecundos para el desarrollo de subtramas y estudio de relaciones -una opinión, sin más,sólo que me llega más adentro que la serie de Gandolfini&Co. Una de polis y narcos bien hecha, que no es suficiente, pero no es poco.
En Estados Unidos, ha sido comparada con las narraciones urbanas de Richard Price, pero en mi opinión The Wire las supera con creces.
Como añadido, hay una colección de canciones
http://store.hbo.com/sm-the-wire-beyond-hamsterdam-cd–pi-2965302.html
,ya toda una costumbre, con algunos temas entre el funk setentero hasta el crunk o booty norteño. Se baila bien. Un saludo.
By carlos maiques on 06.16.08 15:59
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