DESDE MÁLAGA
LA MÁQUINA IMPERFECTA EN EL TALLER DEL ESCRITOR
Jorge Carrión
Todo texto, al publicarse, constituye una intervención y un registro. La intervención es necesariamente política, porque supone una opinión y, directa o indirectamente, interroga a otras opiniones. El registro es personal: todo texto está anclado a una fecha y, por tanto, testimonia un momento de la trayectoria, de la historia individual de su autor. La confluencia entre la intervención y el registro, entre la política y la intimidad, es el territorio propio del arte. Su formalización depende de un lenguaje que es al mismo tiempo público y personal, comunicación y estilo. Utópicamente, pone en crisis el lenguaje común, el de la publicidad, el del periodismo y el de la política institucional. Utópicamente, busca la verdad, con la conciencia de que sólo puede alcanzar, tras un tremendo esfuerzo, una verdad textual, a lo sumo personal, que sólo se acerca aproximadamente a otro tipo de verdad, superior, inalcanzable.
El guionista Warren Ellis ha creado dos personajes que ejemplifican ese esfuerzo del lenguaje en relación con la verdad. Por un lado tenemos a Spider Jerusalem, el protagonista de Transmetropolitan, un periodista que cree absolutamente en la verdad, hasta el punto de actuar violentamente para conseguirla y para publicarla. Su objetivo son los dos políticos que se enfrentan en las elecciones a presidente de los Estados Unidos. Su arma emblemática es un disruptor intestinal, que provoca auténticas diarreas a los aspirantes al trono. Spider publica crónicas urbanas y políticas con abundantes metáforas y con sofisticadas estrategias retóricas. Al ser un personaje de cómic, el texto convive con el dibujo, de modo que la textualidad de sus artículos periodísticos se condensa. No obstante, Warren Ellis deja claro que su periodista es una máquina de formular preguntas. De interrogar lo real. Su realidad. Por el otro lado tenemos a Fell, otro habitante de un mundo anti-utópico (llamado Snowtown), donde trabaja como detective de homicidios. Fell es un investigador brillante, capaz de resolver los casos más complejos. También tiene fe en la verdad: y siempre la encuentra. Uno de los espacios emblemáticos del cómic es –significativamente– la sala de interrogatorios. En un capítulo antológico, resuelve un caso en esa sala: tan perfectamente, con tal lujo de detalles, que el abogado defensor podrá defender a su cliente precisamente utilizando las palabras de Fell. Es decir, su acusación es tan explícita, tan verdadera, que la verdad se le vuelve en contra. En esos dos usos del lenguaje, el de Spider Jerusalem y el de Fell veo dos formas de acercarse a la verdad mediante el lenguaje. La primera es metafórica, oblicua, capaz de revolverte las tripas. La segunda es referencial, directa, como una noticia o la propaganda, capaz de volverse un boomerang.
En mi proyecto literario de no-ficción, a caballo entre la crónica y la literatura de viajes, he intentado actuar como Spider Jerusalem y como Fell e investigar utópicamente, como en un impulso hacia un lugar imposible, la verdad. Mi taller, para esos libros, ha sido una sala de interrogatorios. A veces con testigos frente a mí; a veces con un espejo. En paralelo he desarrollado otros tipos de proyectos, críticos y teóricos. El sujeto que escribe no se fragmenta entre los diversos ejercicios de escritura. El crítico literario que yo soy no es otro que el escritor de ficción o de no-ficción que yo también soy; el periodista o el gestor cultural son facetas de uno mismo, no personas otras, diferentes. De modo que si la función de la crítica en el siglo XXI es paradójica, porque a un mismo tiempo es el aceite de la industria editorial y, utópicamente, su periódico cortocircuito, la función de la literatura –al menos de mi literatura–, que participa de los flujos de circulación industrial, es también poner el crisis los contextos en los que se inserta. El contexto de la no-ficción española de nuestra época, el contexto mayor de la literatura de viajes española contemporánea, el contexto institucional de manipulación partidista de la memoria histórica, etc. Con cierta ingenuidad, creí que mi libro de artista GR-83, que aborda el problema del diálogo intergeneracional como correlato del diálogo entre disciplinas expresivas y que, sobre todo, cuestiona el papel que la generación formada intelectual y sentimentalmente durante el franquismo ha jugado en la construcción de una industria de la memoria hacia el fin de la transición, podría existir fuera del circuito industrial y, no obstante, ejercer de cortocircuito, de puesta en crisis de lo literaria y políticamente aceptado. GR-83 tuvo una tirada de 350 ejemplares, que fueron regalados en actos públicos y enviados a escritores, periodistas, profesores universitarios, gestores culturales, bibliotecas y museos. Era un libro becado, indirectamente, por la Generalitat de Catalunya. No apareció ni un solo artículo ni reseña. En Babelia desestimaron la reseña de un colaborador habitual cuando se dieron cuenta de que no había sido distribuido en librerías. De que no estaba a la venta. Este hecho no me preocupa, pero me interesa. Ese libro ya tiene su lugar en mi trayectoria como escritor. Su interacción con los otros contextos en que se posiciona incómodamente está latente y, quizá, algún día se hará patente. Como La brújula, Australia. Un viaje o La piel de La Boca, es un libro que plantea más preguntas de las que metafórica, oblicuamente, insinúa que responde.
El lenguaje literario siempre es incierto: vacila, vibra, persigue, sólo a veces encuentra. Como la botella que Celan lanza al mar en busca de su lector: la literatura se expone, no se impone. El lenguaje literario se busca y en su búsqueda interviene en sus contextos y registra un momento de la formación del escritor. El pintor Zoran Music escribió que “la pintura es un pensamiento que duda y que no acaba”; lo mismo puede decirse de la literatura. Los cuadros de su estudio sorprenden porque en ellos sólo aparece él mismo y, a veces, su esposa, su modelo: lo que se interroga con la mirada. Nada más: ni pinceles, ni lienzos, ni bultos, ni muebles. Aquí he querido compartir con vosotros algunas de esas preguntas que me planteo en mi estudio desnudo. Consciente de que la literatura no es otra cosa que una máquina imperfecta de preguntar.
8 comentarios so far
Leave a comment
Miguel Espigado anda en Málaga tomando nota de todo. Supongo que en Afterpost pronto tendremos los resultados colgados. Por otro lado, Manuel Vilas amenaza con colgar el decálogo que leyó ayer en su blog.
By jordicarrion on 05.22.08 23:08
Què bo Jordi, y que envidia por no poder ir a escucharos
By Jordi on 05.23.08 18:05
BRILLANTE.
By Alvy Singer on 05.23.08 20:56
Creo sinceramente que este tipo de encuentros deberían empezar a movilizar a la gente como lo hacen los festivales musicales de verano. Neo3, después del verano, por ejemplo, sería una buena oportunidad para crear esta nueva dinámica… La sesión de videoliteratura de Eloy y Agustín, más la vidilla propia de un congreso… Habría que promover la idea.
By jordicarrion on 05.24.08 1:29
Gracias, Jordi. Fantástico
La idea de los encuentros estilo festivales musicales la encuentro excelente.
Me parece necesario reemplazar la estructura automática (presentación-desarrollo-conclusión) de los héroes de las generaciones anteriores.
By Wilco on 05.24.08 20:17
Tiendas de campaña y drogas incluidas. El que las quiera, el que no, a dormir a la interperie.
By Oche on 05.26.08 18:36
[…] Muchos de los autores participantes en el encuentro de Málaga han colgado sus intervenciones en la red. Jorge Carrión habla de la máquina imperfecta del taller del escritor. Manuel Vilas ofrece un decálogo. En Ríos Perdidos, el blog de Javier Calvo puede leerse el planteamiento de su proyecto. La conferencia de José Luís Brea, Telepatía 2.0 puede leerse vía Google. Próximamente aparecerá la conferencia de Agustín Fernández Mallo en El Hombre que salió de la tarta Otros sites de autores participantes son Diario de Lecturas (Vicente Luís mora); Germán Sierra Web (Germán Sierra), y los videos de Robert-Juan Cantavella en YouTube. […]
By Mutaciones. Una nube de Tags « Afterpost on 06.05.08 2:44
[…] Sin embargo, creo más ajustada para La brújula y GR-83 esa definición que para Australia, mucho más elíptico y moroso, con demasiado material de relleno sobre salidas nocturnas o transportes, y en el que hay que esperar –hablo del lector no cómplice de la literatura de viajes– a que aparezca el ensayo, la reflexión, bien sea sobre el viaje (metaviaje, gusta de utilizar Carrión), bien sobre la experiencia emigratoria de los españoles en la isla-continente, bien sobre la sociología del lugar. Cuando aquéllos aparecen el interés del libro crece enormemente, y como a esto se dedica más espacio conforme el libro avanza, Australia resulta ser un crescendo narrativo que comienza algo perdido y que, conforme se adentra su relator en el espacio australiano, va ganando en interés, resultando excepcional en sus cincuenta páginas finales. […]
By jorgecarrion.com/blog » VICENTE LUIS MORA (www.vicenteluismora.blogspot.com) on 06.09.08 9:36
Deje un comentario
Saltos de línea y párrafo automáticos, la dirección de e-mail no se mostrará, HTML permitido:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>